¡Blasfemia!

El libro de los Hechos registra que los tempranos estudiantes de Yahshua "viraron el
mundo al revés". El Nombre del Creador había estado oculto de la gente común por
espacio de siglos, desde el cautiverio Babilónico. Sabiendo esta verdad, todos estaban
sorprendidos, y una curiosidad natural se despertó entre todos. Cuando Kefa se paró y
se dirigió a la multitud en Hechos 2, él citó Yah El 2 (Yoel) y les dijo que tenían que ser
inmersos en Su Nombre. Hoy casi al terminar esta época que vivimos, antes de la Gran
Tribulación, el mundo está siendo virado al revés de nuevo por el movimiento Israelita
Mesiánico Nazareno, por el creciente conocimiento del Nombre, el cual ha sido
escondido por muchos siglos por los mercenarios religiosos. Como hoy, fue el Nombre
del Creador que causó el establecimiento religioso a ser vuelto de cabezas.
¿NOMBRE O NO-NOMBRE? La gente es rápida en etiquetar a los otros, los cristianos
en general son llamados por un nombre Griego, sin tener idea que el término fue usado
por los paganos anteriormente, como adoradores de Serapis, o que está relacionado con
el término "cretino". Ellos se llevan por un verso así traducido en las Escrituras (Hechos
11:26), mientras que los doctos saben que fueron llamados Nazarenos, como una secta
dentro del Judaísmo.

La Ley Hebrea

Conviene que estudiemos brevemente los principios
de la ley hebrea. El principal fundamento de las
leyes de los hebreos era el código mosaico contenido
en el Pentateuco, al que se refiere el Nuevo Testamento
como “la ley de Moisés”, o bien “el libro de
la ley”. Le seguían en importancia las interpretaciones
rabínicas de ese código contenidas en el Talmud.
Walter Chandler afirmó que “el Pentateuco era el
fundamento, la piedra angular, el Talmud era la estructura
superior, la cúpula dorada del gran templo
de la justicia hebrea” (“The Trial of Jesus”, vol. 1, p.
73 y 74). Talmud significa “enseñanza”, “instrucción”
o “aprendizaje”. Chandler dijo del Talmud que
es “una enciclopedia de la vida y la literatura, la ley
y la religión, el arte y la ciencia del pueblo hebreo
durante un milenio” Emanuel Deutsch afirma en su
trabajo sobre el Talmud que “es el corpus juris, una
enciclopedia sobre la ley civil y penal, eclesiástica e
internacional, humana y divina” (Chandler, vol. 1, p.
74).
En referencia a la extensión del Tamud en la actualidad,
un estudioso de la ley hebrea ha escrito:
“Las ediciones modernas del Talmud, incluyendo los
comentarios más importantes, constan de unos 3.000
folios, o bien de unas 12.000 páginas de material
densamente impreso, que suelen estar divididos en
doce o veinte volúmenes. Una página de hebreo talmúdico
viene a ocupar tres páginas, una vez traducida
al inglés; la traducción completa vendría a ocupar
unos 400 volúmenes de 360 páginas en tamaño octava
cada uno” (“The Criminal Jurisprudence of the
Ancient Hebrews,” Mendelsohn, p. 189, nota 1. –
Chandler-).
Tan abarcante es la compilación de los rabinos,
que Philip Berger Benny la califica así: “compendio
de su literatura, almacén de su tradición, exponente
de su fe, registro de sus requisitos, libro de referencia
de sus ceremonias y sumario de su código legislativo
civil y penal” (“The Criminal Code of the
Jews”, -Chandler-).
El Talmud judío
El Talmud se divide en dos partes. La primera es
la llamada Mishna, que significa “repetición”. La
Mishna está dividida a su vez en seis secciones.
Consiste en una gran cantidad de tradición, de ley
oral, que hacia finales del siglo segundo de la era
cristiana se registró por escrito. Se lo describe a veces
como el “texto” del Talmud. La segunda sección
del Talmud se conoce como la Gemara, o el “Comentario”.
Consiste en la exposición rabínica del
significado de la Mishna. La relación entre la Mishna
y la Gemara puede ilustrarse como una enmienda
–o propuesta de ley- introducida en el congreso o
parlamento (Mishna), y el debate y discusión que
suscita (Gemara). Los judíos reverencian el Talmud
tanto o más que las Escrituras. “La Biblia es sal, la
Mishna pimienta, la Gemara suave condimento”,
dice un proverbio rabínico. El Talmud es para la
religión de los judíos lo que las tradiciones de los
padres para la Iglesia Católica y sus doctrinas.
La ley hebrea disponía cuatro métodos punitivos
para crímenes capitales. Consistían en la decapitación,
el estrangulamiento, el ser quemado y el apedreamiento.